Pregunta real del banco RedSaber, resuelta y explicada paso a paso
Con el siguiente fragmento comienza la novela “Sin remedio” de Antonio Caballero. Los sucesos tienen lugar en la madrugada. Los protagonistas son Escobar, un poeta frustrado, y Fina, la mujer con quien vive.
A los treinta y un años Rimbaud estaba muerto. Desde la madrugada de sus treinta y un años Escobar contempló la revelación, parada en el alféizar como un pájaro: a los treinta y un años Rimbaud estaba muerto. Increíble.
Fina seguía durmiendo junto a él, como si no se diera cuenta de la gravedad de la cosa. Le tapó las narices con dos dedos. Fina gimió, se revolvió en las sábanas; y después, con un ronquido, empezó a respirar tranquilamente por la boca. Las mujeres no entienden.
Afuera cantaron los primeros pájaros, se oyó el ruido del primer motor, que es siempre el de una motocicleta. Es la hora de morir. Sentado sobre el coxis, con la nuca apoyada en el filo del espaldar de la cama y los ojos mirando el techo sin molduras, Escobar se esforzó por no pensar en nada. Que el universo lo absorbiera dulcemente, sin ruido. Que cuando Fina al fin se despertara hallara apenas un charquito de humedad entre las sábanas revueltas.
Pensó que ya nunca más sería el mismo que se esforzaba ahora por no pensar en nada; pensó que nunca más sería el mismo que ahora pensaba que nunca más sería el mismo. Pero afuera crecían los ruidos de la vida. Sintió en su bajo vientre una punzada de advertencia: las ganas de orinar. La vida. Ah, levantarse. Tampoco esta vez moriremos.
Vio asomar una raja delgada de sol por sobre el filo de los cerros, como un ascua. El sol entero se alzó de un solo golpe, globuloso, rosado oscuro en la neblina, y más arriba el cielo era ya azul, azul añil, tal vez: ¿Cuál es el azul añil? Y más arriba todavía, de un azul más profundo, tal vez azul cobalto. Como todos los días, probablemente. Aunque esas no eran horas de despertarse a ver todos los días.
Nada garantizaba que el sol saliera así todos los días. No era posible. Decidió brindarle un poema, como un acto de fe.
Sol puntual, sol igual,
sol fatal
lento sol caracol
sol de Colombia.
Y era un lánguido sol lleno de eles, de día que promete lluvia. Quiso despertar a Fina para recitarle su poema. Pero ya había pasado el entusiasmo.
Quieto en la cama vio el lento ensombrecerse del día, las agrias nubes grises crecer sobre los cerros, el trazado plomizo de las primeras gotas de la lluvia, pesadas como piedras. Tal vez hubiera sido preferible estar muerto. No soportar el mismo día una vez y otra vez, el mismo sol, la misma lluvia, el tedio hasta los mismos bordes: la vida que va pasando y va volviendo en redondo. Y si se acaba la vida, faltan las reencarnaciones.
El previsible despertar de Fina, el jugo de naranja, el desayuno.
Tomado y adaptado de: Caballero, A. (2004). Sin remedio, Bogotá: Alfaguara, pp. 13-14.
A partir de sus pensamientos y actitudes, es posible concluir que Escobar es un hombre
Respuesta correcta: D
La respuesta es D: sensible y con angustias 😔. Escobar se fija en detalles finísimos, el color exacto del cielo, el sonido de la primera moto, y hasta le dedica un poema al amanecer 🌅. Ojo, eso ya es sensibilidad pura. Pero al mismo tiempo su cabeza no para de darle vueltas a la muerte de Rimbaud: piensa 'es la hora de morir' y llega a decir que 'hubiera sido preferible estar muerto' por el tedio de repetir siempre el mismo día.
Esa mezcla, percepción fina más pensamientos oscuros, es angustia. No locura.
El distractor más tentador es A, psicótico, y se entiende por qué: hay temas de muerte por todos lados, y eso suena grave para cualquiera que lea rápido. Pero un episodio psicótico implica perder contacto con la realidad, alucinaciones, delirios, cosas así. Escobar en ningún momento pierde el control de lo que pasa. Reconoce a Fina, ve el amanecer con precisión, hasta hace un chiste, 'tampoco esta vez moriremos' 😅.
Son pensamientos angustiados y melancólicos, con lucidez total. No un brote psicótico.
B no aplica: es frío con Fina, le tapa la nariz, piensa 'las mujeres no entienden'. Y C tampoco, porque él mismo detesta la rutina, lo dice casi textual: 'no soportar el mismo día una vez y otra vez' 🔁.
Esta pregunta ha sido respondida 48.084 veces por estudiantes en RedSaber. El 34,7% eligió la respuesta correcta. La opción más elegida fue la A.
| Opción | Veces elegida | Porcentaje |
|---|---|---|
| A | 16,743 | 34,8% |
| B | 5,811 | 12,1% |
| C | 6,571 | 13,7% |
| D | 16,701 | 34,7% |
Datos anónimos y agregados del banco de práctica de RedSaber.
Es un fragmento narrativo en tercera persona, pero uno que se mete de lleno en la cabeza de Escobar: monólogo interior mezclado con imágenes poéticas 🌅. El estilo es fragmentado, casi un flujo de conciencia. Saltamos de un dato sobre Rimbaud a un poema improvisado, y de ahí a un recuerdo sensorial de la madrugada, sin transición clara.
Esa mezcla de referencia culta y detalle cotidiano es lo que muestra el mundo interior del personaje, sin que ningún narrador venga a explicárnoslo.
El tema de fondo es la angustia frente al paso del tiempo y la rutina 😔. Escobar despierta pensando en la muerte de Rimbaud a los treinta y un años, y ese solo dato le dispara reflexiones sobre morir, sobre repetir el mismo día una y otra vez.
Lo interesante es que el texto no se queda ahí: contrasta esa oscuridad con momentos de belleza, el amanecer, el poema que compone de la nada, y en esa tensión revela a un hombre que vive todo con demasiada intensidad emocional.
En Lectura Crítica, este tipo de pregunta pide inferir un rasgo de personalidad a partir de evidencia textual, no de una impresión suelta 📌. Toca rastrear acciones, pensamientos y palabras del personaje, línea por línea si hace falta, y descartar de una vez las opciones que usen términos que el texto no respalda, como diagnósticos clínicos que nadie mencionó. Regla simple: si una opción no tiene un pasaje concreto que la sostenga, se cae.
Desde la primera línea Escobar reacciona con una intensidad desproporcionada a un dato menor, la edad en que murió Rimbaud, y esa reacción va creciendo: "es la hora de morir", "tal vez hubiera sido preferible estar muerto". Eso, sin rodeos, es angustia existencial frente a la vida y el tiempo.
Y al mismo tiempo tiene una sensibilidad estética finísima: distingue matices de azul en el cielo, "azul añil, tal vez azul cobalto", y hasta compone un poema espontáneo dedicado al sol 🌞. Esa combinación, belleza percibida más pensamientos oscuros sobre la muerte, es justo lo que describe la opción D.
La opción A, psicótico y con tendencias depresivas, atrapó al 34,8% de los estudiantes (16.743 respuestas), casi empatada con el 34,7% (16.701) que acertó con la D 😬. Tiene sentido que tanta gente dudara: el texto sí toca la muerte varias veces, y eso suena grave para un lector apurado. Pero la psicosis implica perder el juicio de realidad, tener delirios o alucinaciones, y Escobar nunca pierde esa conexión.
Sabe que Fina duerme a su lado, identifica con precisión los sonidos y colores de la madrugada, y hasta se permite ironizar, "tampoco esta vez moriremos". Sus pensamientos sobre la muerte son reflexivos. No delirantes.
La opción B, entusiasta y entregado a su pareja, solo convenció al 12,1% (5.811 respuestas), el porcentaje más bajo, y con razón. Escobar le tapa las narices a Fina mientras duerme, un gesto que no tiene nada de cariñoso 😬. Después piensa "las mujeres no entienden", una frase de desprecio pura, y cuando quiere recitarle su poema, "ya había pasado el entusiasmo" y termina desistiendo.
La opción C, organizado e inmerso en la rutina, sumó el 13,7% (6.571 respuestas). Pero Escobar rechaza la rutina de forma explícita: piensa que "no soportar el mismo día una vez y otra vez, el mismo sol, la misma lluvia, el tedio" bastaría para preferir la muerte, una frase de puro hastío, no de gusto por el orden.
Tampoco hay evidencia de hábitos estructurados por ningún lado; está despierto a una hora rara, dejando pasar el tiempo sin ningún propósito claro.
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